Samuel del Valle, el mejor artesano de bicicletas de la historia

Samuel Del Valle ejerció como artesano y mecánico de bicicletas durante toda su vida. Muchos decían que su geometría y estructura estaban adelantadas en cincuenta años, donde figuras internacionales como Ernesto Colnago elogiaron su trabajo. El ciclismo nacional vivió sus mejores años con él como mecánico.

Samuel Del Valle, el artesano de bicicletas, fundiendo con un soplete partes de una futura bicicleta.

Corrían los Juegos Panamericanos de 1979 con sede en San Juan, Puerto Rico. El mecánico de la delegación chilena, Samuel Del Valle, se acerca a un joven Fernando Vera y lo alienta para que logre su mejor marca en los cuatro mil metros y así clasifique a las finales.

Fernando asiente y comienza a toda marcha, pero siente que a su rueda trasera se le corta un rayo y levanta un brazo. Sabía que cualquier desperfecto le impediría alcanzar su mejor tiempo. Según el reglamento, los corredores pueden reiniciar la carrera antes de la mitad del recorrido, siempre y cuando, tengan una falla mecánica. De lo contrario, es causal de descalificación.

El campeón chileno Fernando Vera compitiendo en una bicicleta fabricada por Samuel Del Valle

Apenas paró, Samuel ya venía corriendo a atenderlo, y tras él, uno de los jueces. El ciclista chileno bajó de su bicicleta y al revisar, tenía todos sus rayos bien. Asustado, dice: “Samuel la cagué”. El mecánico no le dice nada. Toma la llanta y, solo con la fuerza de sus manos, corta uno de los rayos de acero. El juez confirma la falla mecánica y se repite la carrera, Vera clasifica a la final y logra medalla de plata para Chile.

“Fue una reacción que solo él pudo tener. Desde ese día le empezamos a decir «las manos de alicate», porque es imposible cortar el acero con las manos ”, comenta Vera

Un sastre del ciclismo

Heredó este oficio de su padre, Francisco Del Valle, quien fue el primero en hacer un marco en Chile en 1918. Su geometría al fabricar siempre fue admirada. “Comparo a Samuel con Da Vinci. Cuando los alemanes orientales crearon las primeras bicicletas aerodinámicas en 1984, él ya tenía los bosquejos desarrollados de mucho antes”, comenta Eladio Silva, conocedor del ciclismo nacional por décadas.

Vivió el ciclismo durante 65 años. Primero junto al Comité Olímpico, luego con la Federación de Ciclismo de Chile durante 32 años. En 1985 dejó definitivamente el área más profesional del deporte.

Por la década de los ochenta, los corredores internacionales veían las bicicletas de los chilenos y se acercaban a preguntar quién las hacía, con el fin de que les fabricara una a sus propias medidas. Estaba muy bien catalogado, ya que a diferencia de los demás mecánicos de las federaciones sudamericanas, él mismo construía los marcos. Además de la selección chilena, construyó para la uruguaya, brasilera y colombiana, entre otras.

Nunca hizo una bicicleta igual a otra, ya que cada nuevo modelo que fabricaba tenía las medidas personalizadas de quien iba a recibirla. “Lo único que hizo igual en todos sus cuadros fue dejarlos increíbles”, expresa Danilo Villalobos, ex seleccionado juvenil cercano a Samuel. “Era un artista de las bicicletas y te entregaba la última tecnología con sus manos. Venía de la escuela de soldar a fuego vivo ”, agrega.

La pasión de Samuel del Valle

Samuel se encargó de inculcar la pasión por las bicicletas en su familia y en cuanta persona lo rodeara. Tuvo ocho hijos y dos de ellos son mecánicos. Danilo Villalobos comenta: “Cuando chico jugaba con sus nietos y escuchaba historias extraordinarias. Me contaban que su abuelo viajaba y trabajaba por el mundo, y que siempre les traía regalos a todos ”.

Samuel Del Valle en Munich, en medio de uno de los tantos viajes que tuvo junto a la federación chilena de ciclismo.

En 1997, Danilo pasaba a su taller casi todos los días después de clases. Eso sí, cuando lo pillaba, porque viajaba constantemente con la federación. La gente se extrañaba de que un joven de quince años tuviera de mejor amigo a un hombre de casi setenta: “Prefería estar con él y escuchar veinte veces las mismas historias”.

Samuel le pasaba a Danilo los tubulares pinchados que la federación iba desechando. “Si quieres componentes buenos, esfuérzate y repáralos”, le decía al joven. Si bien tenía la disposición de ayudar a quienes lo necesitaban, también esperaba algún esfuerzo de la otra parte.

Leonardo Del Valle es uno de los ocho hijos del artesano de bicicletas y trabajó con él durante mucho tiempo. El trabajo de su padre era tan minucioso, que ni observándolo era capaz de entender todo lo que hacía: “Me costó un montón aprender. Me obligaba a entender por las mías donde estaban los errores ”. Leonardo podía pasar horas mirando y dando vueltas sin ver en qué fallaba. Finalmente era su tío Vicente, que trabajaba junto a ellos, el que lo ayudaba.

“Yo me preguntaba: ¿Eso era todo? Eran detalles mínimos, pero que a las finales eran los que le daban la fineza y calidad que caracterizaban sus cuadros. Él quería que yo aprendiera y me diera cuenta, que sacara mis propias conclusiones ”, agrega Leonardo.

La bicicleta para Juan Pablo II

En 1979 se disputó el Campeonato Mundial en Ruta en Buenos Aires, y Chile se hizo presente con Eduardo Carrasco como entrenador, Lino Aquea, Samuel Del Valle, entre otros. Una vez más, los miembros de distintas delegaciones se acercaban a preguntar por los marcos chilenos. Pero en esta ocasión, destacó un personaje especial: Ernesto Colnagoel segundo fabricante más prestigioso de la historia, solo detrás de la marca BianchiLas bicicletas Colnago tienen en su palmarés 29 campeones mundiales, entre ellos Eddy Merckx, Giuseppe Saronni y Paolo Bettini.

Samuel Del Valle junto a la delegación chilena en medio de un viaje a Venecia, Italia (1978).

Ernesto Colnago se acerca a Samuel y lo felicita. Le resultaba impensado que alguien podría realizar un cuadro tan bien ejecutado en esas condiciones. Le preguntó qué troquel usaba, y Samuel respondió que no sabía lo que era, que todo se hacía a mano. El italiano lo dejó invitado a su fábrica para cuando estuvieran por Europa.

En 1980 se concretó la visita a la prestigiosa fábrica. Ernesto Colnago quería comprobar si era cierto que todo era hecho artesanalmente. Le dijo al chileno que pidiera lo necesario para fabricar, y él solo pidió simples herramientas, como martillo, soplete, lima, etc.

Dos semanas demoró para tener el cuadro listo, donde comprobaron que hasta los racores (finas piezas metálicas que sirve para unir los tubos entre sí) estaban hechos a mano, cosa que ni en Europa, continente pionero en ciclismo, lo hacían. Colnago, sorprendido, le pagó ambos cuadros y le agradeció.

Al tiempo después, como noticia mundial se comentó que el Papa Juan Pablo II, que en sus tiempos libres practicaba el ciclismo, recibió dos bicicletas en el Vaticano por parte de Colnago. “Nos dimos cuenta de inmediato que eran los marcos hechos por mi viejo, porque la fabricación europea era más industrial que artesanal. Esos cuadros eran inconfundibles ”, explica Leonardo.

Juan Pablo II recibiendo una bicicleta por el prestigioso fabricante Ernesto Colnago. El mito es que esa bicicleta es una de las compradas por el italiano a Samuel Del Valle.
La admiración por Samuel Del Valle

Leonardo cuenta que un fotógrafo estadounidense llevó un cuadro de Samuel pulido y sin pintar a una industria de cuadros para que lo revisaran mediante rayos X, y los resultados arrojaron que los cortes y la soldadura estaban perfectos.

“Querían contratarlo y que hiciera cinco mil cuadros mensuales. Le ofrecieron trabajar en Bélgica y en Italia, le pasaban hasta casa para llevar a su familia y hacer un nuevo taller. Rechazó todo porque no quería dejar el país ni sus círculos sociales. Siempre decía que teniendo para comer y su familia bien, era suficiente. Acá se entretenía viendo fútbol”, comenta.

Una deuda pendiente

El gerente de Bianchi le ofreció liderar la industria en Chile. La fábrica Legnano también. Los rechazaba a todos. No quiso tener que someterse a los tiempos de trabajo en una industria. Priorizó trabajar detalladamente en una vez de grandes producciones . “En Estados Unidos le pedían cinco mil cuadros mensuales, pero nosotros íbamos a poder hacer seis”, comenta su hijo.

Desde que inició el proyecto hasta su inauguración en 2014el Velódromo de Peñalolén tenía la promesa de llevar el nombre Samuel Del Valle, cosa que jamás se concretó. Leonardo Del Valle comenta: “Yo vi cuando pusieron la primera piedra y mucho se hablaba que sería homenaje a mi padre. No hay nada formal hasta el día de hoy, pero la familia ciclista sabe que lleva su nombre de manera simbólica”.

Fernando Vera recuerda que en la ceremonia de inauguración estaba Claudio Orrego. Él mismo habló con el entonces alcalde de Peñalolén, señalándole que era un pensamiento unánime de los corredores nacionales. “El viejo chico unía a todo el ciclismo. Nosotros le hicimos homenajes pero solo como círculo de ciclistas ” , explica.

La última bicicleta hecha por Samuel  Del Valle posando en el Velódromo de Peñalolén, Chile.

Sobre esa misma idea, Danilo Villalobos agrega: “Eran cosas de la familia del ciclismo. A nivel nacional debió tener más peso mediático. Ayudaría a culturizar a las nuevas generaciones con aquellas personas que le entregaron mucho al deporte”.

El ex seleccionado juvenil explica que si quisiera vender los dos cuadros que tiene de Samuel, nadie le pagará el valor simbólico que significa para él. “Gracias a él, yo me enamoré de las bicicletas más que del ciclismo”, argumenta. Actualmente, se encuentra trabajando en un cómic sobre el Cruce Los Andes, donde incluye a muchos personajes deportivos, y Samuel es uno de los principales.

Samuel Del Valle, el mejor mecánico del mundo

El día de su retiro, llegaron delegados de la UCI (Unión Ciclista Internacional) y hablaron con la Federación Ciclista de Chile con la intención de homenajear a Samuel, haciéndole honores como el mejor mecánico y artesano de bicicletas del mundo. Le encomendaron la gestión de mandar el currículum y un par de papeles más, cosa que jamás pasó.

“Me preguntó, ¿por qué no lo hicieron? Hubiese ido a Suiza a recibir su premio. Nunca tuvimos respuesta ”, explica Leonardo Del Valle. “Sin embargo, él nunca buscó el reconocimiento. Era humilde, pero sabía que era el mejor de todos los tiempos y no por idea suya, sino porque se lo dijeron en todo el mundo ”, comenta el hijo de Samuel.

“Me pregunto por qué jamás nadie estuvo con él un año y escribió un libro. Faltó graficar lo que había en su cabeza. Él trabajaba por amor como los artistas, y los artistas dejan su huella en el tiempo. Las obras de artes no pasarán jamás desapercibidas, y eso es lo que hacía él ”, concluye Danilo Villalobos.

En memoria de Samuel Del Valle, que el sábado 28 de abril de 2012, dejó su estancia en la tierra para formar parte de una constelación de leyendas que tanto aportaron al deporte y a la cultura nacional.

Calcomanía de Samuel Del Valle en memoria de su fecha de nacimiento y de fallecimiento.

Claudio Castro, estudiante de Periodismo y amante del deporte. Interesado en la crítica social, las historias silenciadas y de los grandes héroes/heroínas ocultos/as de nuestro país.

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